Kaizen: La clave para incrementar la productividad

Kaizen: La clave para incrementar la productividad

Jacobo Bedia Ajo22/1/19

En un mundo tan competitivo como el empresarial se respira habitualmente el anhelo de ganar, esa necesidad de ser el primero… el mejor. Ese deseo de superación no puede alcanzarse sin canalizar el esfuerzo hacia la filosofía de trabajo adecuada. Si existiese un sendero que pudiera llevar a tu empresa hacia la productividad que siempre has querido conseguir… ¿Te atreverías a abandonar tus viejas costumbres para probarlo? ¿Aceptarías el reto Kaizen?

La palabra japonesa “Kaizen” significa cambio a mejor. Es mucho más que una forma de organización empresarial. Se trata de un estilo de vida que persigue la mejora continua por medio de la adaptación a los cambios. Está integrado en el sistema de gestión industrial Lean Manufacturing que fomenta la reducción del despilfarro o los gastos estériles en aras del aumento de la productividad. De este modo, la filosofía Kaizen se convierte en una herramienta Lean para la mayor eficiencia de los procesos que llevan a cabo las compañías acercando a Occidente el espíritu evolutivo constante de la tradición cultural oriental. El pensamiento occidental está muy centrado en la estabilidad, en la aplicación de unos principios determinados para obtener unos resultados. Sin embargo, las sociedades, el desarrollo tecnológico y la innovación avanzan constantemente. Aplicando las mismas acciones una y otra vez, permaneciendo estáticos ante un entorno que evoluciona tan velozmente, parece lógico deducir que los resultados no serán alentadores. Para conseguir un mayor rendimiento es necesario surfear la ola en lugar de esperar para esquivarla.

La metodología Kaizen nos permitirá situarnos en la cresta de la ola y permanecer en ella. Esta forma de vida posee un decálogo de claves que permiten acoger con actitud positiva los cambios y adaptarse con facilidad a ellos. La naturaleza es el mejor ejemplo Kaizen. En ella no sobreviven las especies más fuertes sino las que mejor se adaptan a las variaciones que se producen en el medio natural. Con las personas y las empresas ocurre lo mismo. Por suerte, desarrollando y practicando paulatinamente estos diez principios tu negocio dejará de temer los imprevistos y los transformará en nuevas oportunidades:

 

  • Di “NO” al estado actual de las cosas. En la sociedad occidental se adiestra a los individuos en los beneficios de la aceptación. Si puedes mejorar una situación que no te satisface… ¿Por qué tendrías que conformarte con dejarlo todo como está? Aceptar que las circunstancias son inamovibles es cómodo pero nos somete y nos mantiene sumidos en actitudes derrotistas. ¿No prefieres cambiar lo que no te agrada?

 

  • Las buenas ideas vienen cuando las cosas se complican. A menudo las dificultades se contemplan como obstáculos estresantes. Si eres capaz de aparcar a un lado la tensión inicial por un momento, podrás apreciar que esa complicación te proporciona la oportunidad de buscar nuevas formas de encauzar el proceso que durante largo tiempo has llevado a cabo de forma mecánica. La piedra con la que podrías tropezar en el camino te sirve de estímulo para trazar nuevas sendas por las que hacer nuevos descubrimientos.

 

  • No busques excusas, encuentra la solución. Perder tu tiempo en explicar que el camión de reparto se ha averiado no solucionará el problema del cliente que necesita la mercancía en el destino a tiempo. Buscar un modo de hacerlo llegar a la hora al comprador será mucho más productivo que cualquier disculpa.

 

  • No te obsesiones si no es perfecto: empieza. No te preocupes si sólo llegas al 50%. La perfección no existe. Es un concepto abstracto y subjetivo que depende de quien lo valora. No constituye un objetivo real. Alcanzar la mitad de lo esperado será mucho más provechoso que no hacer nada por miedo a no lograr una meta inaccesible.

 

  • Si algo no funciona, corrígelo en el momento. In situ y con toda la información en la mano será mucho más sencillo dar con la solución idónea.

 

  • Deshazte de las antiguas suposiciones. Si haces siempre lo mismo no vas a conseguir resultados diferentes. Olvida lo que has dado por hecho desde el principio y aprende a cuestionarte a ti mismo. Encontrarás nuevas vías de actuación que pueden ayudarte a ser más productivo.

 

  • La mejor solución no es siempre la más cara. ¿Quién no conoce a un compañero de profesión que se compró el aparato más caro que encontró porque supuso que sería la respuesta a sus plegarias y lo ha convertido en un trasto inútil que acumula polvo en su escritorio porque no encaja con sus expectativas? Un precio elevado no garantiza milagros. Una herramienta que el sujeto entienda y maneje adecuadamente obrará maravillas asumiendo menos costes y quebraderos de cabeza.

 

  • Busca la sabiduría del equipo en lugar de una idea individual. Compartiendo impresiones siempre surgen nuevas formas de afrontar situaciones. Cuatro ojos siempre ven más que dos.

 

  • No ceses en la búsqueda de la causa real y después encuentra la solución. Si llegas a entender la causa que genera un imprevisto no sólo lograrás solventarlo sino que podrás preverlo y atajarlo con mucha más eficacia.

 

  • La mejora continua es infinita. Como la realidad está en constante cambio la oportunidad de evolucionar siempre está presente. No exige imposibles sólo necesita algo de tu dedicación.

 

Algunos personajes ilustres de la cultura europea en el pasado ya anunciaban la necesidad de abrazar el principio de la adaptación al más puro estilo Kaizen. El escritor y fabulista francés Jean de La Fontaine lo desgranaba en su obra “El roble y el junco”. Ante las inclemencias meteorológicas, el robusto e inamovible roble era arrancado de la tierra mientras que el débil pero flexible junco conseguía resistir el temporal sin quebrarse. La flexibilidad y la capacidad de adaptarse al entorno vencían sobre la estaticidad más sólida. La Fontaine abogaba por el estilo de vida Kaizen en el año 1668 y no se equivocaba. Cada vez son más las empresas occidentales que están implantando esta filosofía oriental para enfocar sus negocios desde otra perspectiva e incrementar así sus beneficios. La mayoría de las compañías acceden al conocimiento Kaizen a través de la puesta en práctica de una metodología Lean Manufacturing. Cuando deciden aplicar el método Lean en sus empresas, como un sistema de gestión industrial enfocado a evitar el despilfarro para incrementar la productividad, descubren que existen herramientas enfocadas a la mejora continua como la filosofía Kaizen, que propicia la superación mediante la adaptación constante a las novedades en las circunstancias del entorno.  Libres de las barreras del pensamiento y el miedo al cambio… las ventajas son infinitas.